Other side of the world

- Todo sucedió en un minuto, en realidad- dijo nuestro entrevistado, D.I.Y.- y fue por puro accidente. Verán yo andaba últimamente perdido en pensamientos filosóficos ¿sabe usted?, de esos que comparan el precio al que se están poniendo las naranjas con el camino que tomó el ser humano desde que se enteró de lo del libre albedrío. Y resultó que un día, al volver de la compra, tras vaciar una de las bolsas, fui hilando pensamientos hasta que casi pensé que me iba a estallar la cabeza. Y me quedé absorto mirando la bolsa semiabierta que descansaba en la encimera y de repente ¡plof!, una pequeña explosión salió de mi cabeza y acabó allí, dentro de la bolsa, como un "big bang", pero a pequeña escala, un "little bang" supongo. El caso es que, entre asustado y fascinado, vi como se concentraban alli seis pequeñas nebulosas, ocho galaxias, veintisiete estrellas azules, doce rojas, tres agujeros negros, unos cuantos planetas y gases de todos los colores. Como tengo ya la vista cansada ( cosas de la edad, señorita, ya le llegará a usted el turno), corrí a por mi lupa para ver como se desarrollaba aquello. En sesenta segundos, que los conté, allí empezó a surgir vida. Me fijé en uno de los "planetas" y apareció un liquidillo ( supongo que no sería agua, ¿no? Creo que nosotros tenemos los derechos sobre ella o algo así, como con la vida basada en el carbono...) y del liquidillo empezaron a salir una especie de bichos raros que fueron creciendo y cambiando. En el segundo 24 aparecieron zonas verdes. En el 33, apareció un meteorito, o quizá fuera una de las migas de pan, no estoy seguro, y se cargó de un plumazo 3 planetas. En el segundo 47 creí reconocer formas humanas, pero claro, no eran como nosotros, ya sabe, parecidos, pero no iguales. Supongo que la frase aquella de " hay otros mundos pero están en este" al final ha resultado ser verdad, ¿no cree?- D.I.Y suelta una carcajada- y así en el segundo sesenta, creo que ya estaba todo en su sitio...y esa es mi historia. Me fui cronómetro en mano con mi bolsa llena a la oficina de patentes y luego todo esto se llenó de periodistas. Ahora guardo la bolsa en el armarito de la cocina,¿sabe? Porque al principio era divertido, pero ocn el tiempo, se me pasó la novedad y empecé a aburrirme. Me daba pena destruirlo, la verdad, así que ahí anda, olvidado, creyendose un mundo especial.

- ¿Quiere decir que quizá nosotros seamos también el fondo de una bolsa olvidada en algún armario?

- ¿Quiere un consejo? No piense tanto...quizá en mitad de un pensamiendo así, cree usted su propio universo a partir de una caja vacía de zapatos...y no vea el lío en que se habrá metido...

Mj

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Like drinking poison, like eating glass

Me he tragado una canción para no tener que volver a pensar en ti, para que todo tipo de recuerdo se quedé dentro de mí, en mis tripas, en mis venas y no me asalte la duda al tener que escucharla otra vez.

Primero fueron las cintas de cassette, de esas que ya quedan pocas. Separé la cinta marrón de todas las que encontré, la parte brillante, la que se escucha ( no iba a comerme, por supuesto, la carcasa, eso hubiera sido una locura) e hice con ellas finas tiras, como una serpentina de arpegios y acordes. Luego las corté en perpendicular, con una precisión milimétrica, los tajos más ínfimos que mi pulso puso conseguir. Y las mezclé con el café. Ahora cada mañana la engullo un poco. Es curioso que siga siendo descafeinado y me despierte en el momento en que una de las motas parece brillar más que las demás. Cuando, en el nudo que tengo de camino al estómago, algo áspero roza la pared del esófago por un segundo.

Acabadas las cintas, tuve que deshacerme de los cedés. Traté de mil y una maneras de despegar la parte que según cambia la incisión de la luz hace que sea una superficie reflectante o un bonito arco iris, pero a la tercera uña, lo di por imposible. Desesperada, los metí en la batidora. Reconozco que fue un espectáculo ver cómo saltaban por los aires los trozos que intentaban escapar, que intentaban atacarme. Más de uno acabó haciéndome daño ( es de locos usar un casco en la cocina), pero tenía que conseguirlo. Al final, una masa de polvo blanco quedaba en el fondo del recipiente y tenía el azucarero al lado, así pues...no he vuelto a conseguir que las cosas dulces me sepan igual. Siempre noto un tono agrio, un Mi sostenido a contratiempo en el paladar.

Ahora...ahora tengo un problema. No sé qué hacer con los mp3. He intentado pasarlos todos a cedé, pero siempre queda el archivo ahí, parpadeando en cualquier tipo de soporte. Comerme los reproductores no tendría mucho sentido. Y no quiero pensar en cómo sería la digestión con los discos duros. Así que, en un momento de lucidez, he cogido un cable USB y me lo he puesto como vía en la vena. " Enviar a Unidad F:" Y lo noto, no creáis. Noto la letra avanzando a trompicones por mis vasos, noto las notas( ¿lo notas?) diluyéndose en mi sangre. Te noto por un breve instante. Y luego sé que te estás desvaneciendo.

Hasta que inventen un nuevo formato de reproducción de audio. Por favor. Parad. No sabéis, magnates de la industria discográfica, lo difícil que es tragarse una canción.
Mj

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