Words don't come easy

Las palabras llegaron, como si tal cosa, cuando dejó de buscarlas. Tras semanas preocupada persiguiendo al bebé para que repitiera dos veces la misma sílaba, "ma-má", la madre, perdida entre libros de padres primerizos, se encontró a su retoño mirándola con una sonrisa de oreja a oreja, llenando de aire sus pulmones, tensando las cuerdas vocales, con sus pequeños ojos abiertos de par en par.
Ella contuvo la respiración.

Y entonces el niño habló...


- Australopithecus.


Mj


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